Como Combatir el Estres

noticias — By on Febrero 23, 2011 at 3:21 am

artigoo

Actuales estimados muestran que entre un 70 y un 80 por ciento de todas las visitas al medico son debidas a enfermedades relacionadas al estrés. El llamado estrés crónico afecta directamente al sistema inmunológico y si no se combate de forma efectiva puede producir una serie de enfermedades y comprometer seriamente su salud. La Medicina Alternativa ofrece varias estrategias que son beneficiosas para reducir el estrés y sus efectos, las cuales son: la acupuntura, biofeedback, la meditación, la llamada guía imaginaria, y el cambio de los estilos de vida, además de programas dietéticos y nutricionales.

El estrés puede ser definido como una reacción a cualquier estímulo o interferencia que afecte al nor­mal funcionamiento de nuestro cuerpo, tanto física como mentalmente. Puede producirse por condiciones internas como enfermedades, dolores, conflictos emocionales, o por condiciones o cir­cunstancias externas como la muerte de un familiar o problemas financieros. Incluso una experiencia positiva como el casarse, una promoción en su trabajo, o cambios financieros positivos pueden causar estrés. El estrés puede ser causado también por reacciones alérgicas, una dieta insuficiente, deficiencias nutricionales, abuso de sustancias como dro­gas, imbalances bioquímicos en nuestro cuerpo. Estos imbalances internos son la fuente que más contribuyen al estrés. Reactivan el ciclo en el cual los llamados estresores causan un imbalance bio­químico en nuestro cuerpo. Lo que debilita nuestro sistema inmunológico, causando enfermedades, lo cual crea más estrés, reactivando de nuevo el ciclo.

Un largo período de padecer estrés puede causar un cansancio extremo, el sentirse exhausto junto con la aparición de enfermedades. Hasta un 80 porciento de los problemas médicos en los Estados Unidos en la actualidad se consideran que están relacionados con el estrés. Incidentes repetitivos de estrés pueden interferir con la digestión normal, altera la química de nuestro cerebro, incremen­ta el pulso cardíaco y la presión arterial, además de afectar el metabolismo y el funcionamiento inmunológico. Se han hecho estudios que demuestran que la reducción en la efectividad del sistema inmunológico está asociada con muchas experiencias y condiciones que inducen al estrés como el divorcio, la pérdida del trabajo, el tomar exámenes en la escuela o en su profesión, la depresión, la soledad, y el no dormir lo suficiente. Afortunadamente el estrés puede ser reducido o controlado a través de ejercicios físicos, relajación, guía de imágenes, el entrar en grupos de apoyo y grupos sociales, la meditación, acupuntu­ra, masajes, yoga, la llamada respiración profunda (deep breathing) y cambios en su estilo de vida. Estos acercamientos terapéuticos pueden ayudar a restaurar el normal funcionamiento de los procesos bioquímicos internos y ayudar a curar o eliminar el estrés crónico.

Cómo afecta nuestra salud

Todo ser humano experimenta cierto grado de estrés en su vida diaria. A pesar de que el estrés no es una enfermedad puede agravar a ciertas condiciones médicas como: alergias, artritis, asma, ateroesclerosis, cáncer, colitis, diabetes, enfisema, gastritis, hipertensión, hipoglicemia, síndromes neuromusculares, problemas al hablar, y úlceras. No importa la fuente o causa del estrés, el ser humano responde bioquími­camente al estrés de una forma ya pre­vista, agravándose la enfermedad que ya se padece y empeorando la situación. Altos niveles de estrés emocional incre­mentan la susceptibilidad a las enfermedades. El estrés crónico provoca una supresión del sistema inmunológico, lo cual crea una susceptibilidad a nuevas enfermedades, especialmente a las rela­cionadas al sistema inmunológico y al cáncer. El estrés emocional lleva a imbalances hormonales como de tipo adrenal-pituitario, en la tiroides, el timo y otros, que a la larga interfieren con la función inmunológica.

El doctor pionero en investigar el estrés fue Hans Selye MD, él cual notó en sus estudios una constante forma de respuesta al estrés, a lo cual llamó el Sín­drome General de Adaptación (General Adaptation Syndrome) o GAS. Lo cual lo dividió en tres etapas, que consisten en la reacción de alarma, la fase de resisten­cia, y la fase de exhaustación.

Inicialmente la bioquímica de nues­tro cuerpo tiende a reaccionar al estrés en una forma ordenada. La estimulación del sistema nervioso simpático, el cual es parte de nuestro sistema nervioso autónomo, que consiste de los ganglios, nervios y plexus, los que suplen a los músculos involuntarios, activa la secre­ción de hormonas desde las glándulas endocrinas, produciendo la contrición de los vasos sanguíneos y los músculos involuntarios de nuestro cuerpo. Cuando las glándulas endocrinas son estimuladas el pulso cardíaco, el metabolismo de la glucosa, y el consumo de oxígeno se incrementan. El sistema nervioso parasimpático, que es la división craniosacral del sistema autónomo es tam­bién activado, el cual comienza el proce­so de relajamiento. La glándula pituitaria responde a la segregación de una serie de hormonas a través de todo nuestro cuer­po, influyendo en los mecanismos de defensa y adaptación de nuestro organis­mo. Las endorfinas, que son las que eliminan o alivian el dolor son también segregadas por nuestro cuerpo.

El estrés crónico va reduciendo las reservas de nuestro cuerpo y reduce la habilidad del cuerpo para adaptarse. Si el estrés continúa y no se atiende por un período de tiempo prolongado, las fun­ciones de nuestro cuerpo se afectan y surge la enfermedad. El estrés excesivo o crónico inhibe la función del sistema inmunológico, la síntesis de proteínas y la función cardíaca. Esto puede llevar al cáncer y problemas o enfermedades del corazón. Se conoce que un gran por­centaje de los ataques cardíacos se pro­ducen los lunes por la mañana, esto puede ser debido en respuesta al estrés que se produce en la pared arterial, lo que hace que se produzca un espasmo, causando irregularidades en el latido cardíaco, lo que conlleva a un ataque cardíaco. Esto no es producido de forma repentina, se desarrolla a través de los años de padecer de estrés.

La relación estrés-ansiedad

Se puede decir además que el estrés no es siempre una condición que afecte a nuestra salud. Por ejemplo muchos doc­tores han descubierto que el estrés ayuda a muchos altos ejecutivos a controlar la ansiedad. Algunos síntomas típicos de la ansiedad son una excesiva preocupación, un incremento en el sentido de pánico, insomnio, fatiga, tensión muscular, falta de aire o dificultades al respirar, palpita­ciones del corazón, el sudar o adormeci­miento de las manos, mareos, irritabili­dad y dificultades en el concentrarse.

En un estudio hecho para ver la relación que existía entre el estrés y la posibilidad de contraer infecciones virales, 420 personas fueron evaluadas y examinadas para observar las veces que son afectadas por el estrés en el período de un año como por ejemplo si perdían el trabajo, muerte de un familiar, el mudarse a otro lugar, divorcio, sentir miedo, nerviosismo, tristeza, irritación o la inhabilidad de enfrentarse a graves problemas y metas en su vida. Entonces después fueron expuestos de uno a cinco virus de la gripe y examinados pasado un mes, concentrándose en el estudio del desarrollo de sus anticuerpos. El 90 por ciento de ellos que se encontraban bajo un alto nivel de estrés se infectaron, comparados a un 74 por ciento de los que experimentaron una menor cantidad de estrés. En otro estudio hecho a 100 per­sonas que padecían de estrés (particular­mente del tipo de estrés asociado con la tensión y la irritabilidad) se encontraban cuatro veces más en riesgo de desarrollar una gripe o infección bacterial.

Alergias

Se ha reportado que se ha incrementado la frecuencia de visitas médicas con pacientes que padecen de enfermedades relacionadas con el estrés como alergias, el desarrollo de candidiasis, y del síndrome de fatiga crónica. Una reacción alérgica es un estresor que puede producir una serie de síntomas que incluyen la irritabilidad, una conducta agresiva, depresión y ansiedad.

En el transcurso o durante una reac­ción alérgica, nuestro cuerpo segrega histaminas, que es un químico que está presente en todo nuestro cuerpo. La histamina causa inflamación, exceso del ácido estomacal, un estrechamiento de los conductos respiratorios de los pul­mones, un incremento del estrés en otros órganos y glándulas. Debido a que el estrés afecta los sistemas inmunológicos y endocrinos, dejándolos debilitados y en un estado susceptible, el estrés crónico es el que precipita la reacción alérgica como primera opción. Las alergias son grandes estresores. Su propia diagnosis y tratamiento deben ser incluidos en una revisión médica de rutina. Si el estrés contribuye a las enfer­medades, entonces su reducción puede promover la curación o recuperación.

Otros métodos son cambios en su dieta alimenticia, medicina herbal, la medicina Ayurvédica y la Medicina Tradicional China como la acupuntura y la acupressure. Las experiencias de nues­tra vida, comenzando desde la infancia y niñez nos modifican o marcan nuestra conducta de muchas maneras. La forma en que estas experiencias son dominadas o de la forma que se reacciona ante ellas usualmente afectan nuestra habili­dad para enfrentarnos al estrés en un futuro. Por lo tanto es importante para niños y adultos el aprender de forma efectiva las habilidades necesarias para enfrentarse con el estrés. El no ser capaz de desarrollar estas habilidades puede resultar en un imbalance emocional, lo que afecta la bioquímica de nuestro cuer­po y puede producir serios problemas sicológicos y fisiológicos.

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